Se presentan cuando hay menos hemoglobina o glóbulos rojos de lo necesario. Pueden deberse a falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, pérdidas de sangre, enfermedades crónicas o problemas de la médula ósea. Identificar el tipo de anemia es lo que permite tratarla bien.
Las plaquetas ayudan a que la sangre coagule. Cuando bajan (trombocitopenia) o suben (trombocitosis) pueden asociarse a sangrados, moretones o a un mayor riesgo de coágulos. A veces no dan síntomas y se descubren en un hemograma.
Los glóbulos blancos son parte de las defensas del cuerpo. Su disminución o aumento puede ser transitorio, por infecciones o medicamentos, o señalar una enfermedad que merece estudio.
Incluyen tendencia a sangrar con facilidad y formación anormal de coágulos. También el seguimiento de quienes usan anticoagulantes, cuyo uso requiere control y cuidado.
Son enfermedades en las que la médula ósea produce células sanguíneas anormales. Se estudian con análisis de sangre y, cuando corresponde, de médula ósea, para definir el tipo y el plan de manejo.
Afectan al sistema linfático, que forma parte de las defensas. Un ganglio que crece y no cede, o síntomas como fiebre prolongada y pérdida de peso sin causa, justifican una evaluación.
Es una enfermedad de las células plasmáticas de la médula ósea. Puede cursar con dolor óseo, anemia, cansancio, infecciones frecuentes o daño renal. El diagnóstico temprano facilita el manejo y el seguimiento.
La médula ósea es la fábrica de las células de la sangre. Cuando falla, puede haber aplasia, fibrosis o displasia medular, con cifras bajas en uno o varios tipos de células.
Aumento de glóbulos rojos (poliglobulia), de plaquetas o de glóbulos blancos. Se busca si es reactivo, por otra condición, o si se origina en la propia médula.
El sistema de defensas ataca por error células de la sangre, como en la anemia hemolítica autoinmune o la trombocitopenia inmune. Requieren diagnóstico preciso y seguimiento.
Condiciones que se heredan, como la drepanocitosis (anemia de células falciformes) y la talasemia. Se manejan a largo plazo, con control periódico y prevención de complicaciones.
Acompañamiento de pacientes con enfermedades de la sangre o cáncer: manejo de complicaciones posteriores a quimioterapia, indicación de transfusiones y terapia de soporte paliativo.
La información es general y educativa. Cada paciente es distinto: el diagnóstico y el tratamiento se definen únicamente en consulta, con examen clínico y estudios.
Preguntas frecuentes
Lo que más me preguntan
¿Qué hace un hematólogo?
Soy especialista en la sangre, la médula ósea y el sistema linfático. Estudio y trato desde problemas frecuentes, como las anemias, hasta enfermedades complejas como leucemias, linfomas, mieloma y trastornos de la coagulación.
¿Esta página sirve para saber qué enfermedad tengo?
No. La información es educativa y no sustituye una consulta médica. Ante síntomas o resultados alterados, lo indicado es una valoración personalizada.
¿Qué debo llevar a mi primera consulta?
Tus exámenes anteriores (sobre todo hemogramas), una lista de los medicamentos y suplementos que tomas y los antecedentes familiares de enfermedades de la sangre. En la guía «Cómo prepararte para la consulta de hematología» encuentras una lista completa.
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