Guía · 3 min de lectura · Actualizada el 24 de octubre de 2026
✓ Revisada por la Dra. Jennifer Duarte el 3 de noviembre de 2026
La anemia significa que la sangre tiene menos hemoglobina de la necesaria. La hemoglobina es la proteína de los glóbulos rojos que lleva oxígeno a todo el cuerpo. Por eso, cuando baja, el cuerpo lo resiente en muchos sitios a la vez.
Un punto importante: la anemia es una afección con muchas causas posibles. Encontrar la causa es lo que permite tratarla bien.
Señales frecuentes
- Cansancio y debilidad que no se explican por el ritmo de vida.
- Palidez, mareos y dolor de cabeza.
- Falta de aire al subir escaleras o hacer esfuerzos.
- Palpitaciones o latidos acelerados.
- Manos y pies fríos, zumbido en los oídos.
Cuando la anemia es leve o se instala poco a poco, puede no dar síntomas y descubrirse por casualidad en un hemograma.
Tipos más comunes
- Por falta de hierro (ferropénica). Es la más frecuente. La causa más habitual es la pérdida de sangre, por ejemplo menstruaciones abundantes o sangrado digestivo; también puede deberse a una alimentación pobre en hierro o a que el cuerpo no lo absorbe bien.
- Por falta de vitaminas como la B12 o el ácido fólico, por poca ingesta o mala absorción.
- Anemia de enfermedades crónicas. La inflamación, las infecciones, la enfermedad renal o algunos tratamientos, como la quimioterapia, pueden disminuir la producción de glóbulos rojos.
- Hemolítica. Los glóbulos rojos se destruyen más rápido de lo que se producen. Puede ser autoinmune, hereditaria o por otras causas.
- Anemia aplásica y otras alteraciones de la médula ósea. Son poco frecuentes: la médula produce pocas células de la sangre.
- Anemias hereditarias, como la drepanocitosis y la talasemia.
Cómo se estudia
Todo empieza con un hemograma, que mide la hemoglobina y el tamaño de los glóbulos rojos. Según el caso se agregan estudios de hierro (ferritina), vitamina B12 y ácido fólico, reticulocitos, función renal y tiroidea y, a veces, el examen de la sangre al microscopio (frotis de sangre periférica). Si sospecho una enfermedad de la médula ósea, puedo indicar un aspirado o biopsia de médula ósea.
En una persona con anemia por falta de hierro, además de reponer el hierro conviene buscar por qué se perdió o no se absorbió. En hombres y en mujeres que ya no menstrúan, esto puede incluir estudios del sistema digestivo. En países tropicales, algunas parasitosis intestinales también pueden causar pérdida crónica de sangre.
Cuándo consultar a un hematólogo
- Anemia que no mejora con el tratamiento indicado.
- Anemia sin una causa clara.
- Hemograma con otras alteraciones al mismo tiempo (plaquetas o glóbulos blancos).
- Sospecha de anemia hemolítica, hereditaria o de enfermedad de la médula ósea.
No te automediques con hierro ni con vitaminas antes de saber la causa: puede retrasar el diagnóstico.
Aunque te sientas bien, necesitas conocer la causa: en los niños la anemia puede afectar el desarrollo, durante el embarazo requiere seguimiento, y en las personas mayores no debe considerarse una consecuencia normal de la edad.
Cuándo acudir a urgencias
Dolor de pecho, dificultad para respirar en reposo, desmayo, confusión o sangrado abundante: acude a urgencias sin esperar una cita de hematología ni el resultado de un análisis de hemoglobina.
Este contenido es educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: el diagnóstico y el tratamiento se definen en consulta.